Disculpen mi ausencia. No ha sido falta de interés sino exilio -autoexilio-. Estoy sentada en la cumbre de mis pesadillas, el cuerpo me duele pero no sangra, la psique me juega trucos incontrolables, mismos que me provocan desconocerme y actuar como una persona que me desagrada.
Fuera de mí nada es igual, solo una constante me hace seguir adelante: el amor.



